Palabras de Alok Sharma, Presidente Designado de la COP

La pandemia de COVID-19 ha sido devastadora para millones de personas en todo el mundo y ha afectado muchos sectores de la economía mundial. Los gobiernos, incluido el nuestro, han actuado para proteger vidas y asegurar el sustento; aun así, el cambio climático ha seguido avanzando y amenaza con acabar con la vida en el planeta.

En tanto los países comienzan a recuperarse de la pandemia del Coronavirus debemos aprovechar esta oportunidad histórica y hacer frente al cambio climático para construir nuevamente de una forma que sea mejor y más ecológica. Podemos conseguir una recuperación verde en todo el planeta que permita la creación de puestos de trabajo adecuados, genere billones en inversión y aporte nuevas tecnologías innovadoras. Tenemos que hacerlo. El objetivo es que la temperatura del planeta esté controlada y se limite su aumento a 1,5 grados. Los datos científicos indican que para la segunda mitad del siglo tendremos que producir menos carbono que la cantidad que sacamos de la atmósfera, algo que se conoce como el concepto “cero neto”.

Esta tarea ya ha comenzado. A pesar de la pandemia, existe un cambio de tendencia. En torno a un 70% de la economía mundial está alineada con los objetivos de crecimiento cero neto; lo que representa un aumento importante ya que cuando el Reino Unido asumió la presidencia de la COP26, la cifra era de menos del 30%. El mundo se mueve hacia un futuro con bajas emisiones de carbono. Las fuentes limpias tales como la energía eólica y solar son ahora las formas más baratas de generar electricidad en la mayoría de los países. Gran cantidad de los fabricantes de automóviles mundiales están concentrándose en la producción de modelos completamente eléctricos e híbridos. Hay países en todo el mundo que han empezado el importante trabajo de proteger y restaurar la naturaleza. Además, las ciudades, los estados y las regiones de todo el mundo se han comprometido a reducir las emisiones a cero.

Nuestro país, el Reino Unido, está liderando esta tendencia. En los últimos 30 años, distintas administraciones del gobierno británico han hecho crecer nuestra economía en un 78% al mismo tiempo que se recortan las emisiones en un 44 %, lo que demuestra que el crecimiento verde es una realidad. En 2012, el 40% de nuestra electricidad provenía del carbón y esta cifra representa actualmente menos del 2%. Vemos por lo tanto que el cambio es posible. El Reino Unido fue el primer país en comprometerse a reducir las emisiones de carbono en un 78% para 2035. Eliminaremos el uso de energía del carbón para 2024 y para 2030 terminaremos con la venta de nuevos vehículos diésel y de gasolina. Estamos introduciendo metas legalmente vinculantes para restaurar la naturaleza y reformas radicales de subsidios agrícolas. El primer ministro ha presentado un plan de diez puntos con el objetivo de impulsar una revolución verde industrial que nos permita cumplir con nuestros compromisos climáticos al mismo tiempo que creamos miles de puestos de trabajo altamente cualificados. Cabe señalar que muchos más británicos se ganan hoy la vida trabajando en empleos limpios y ecológicos.

Los avances son visibles en todo el mundo. Junto con las Naciones Unidas, Francia y Chile organizamos la Cumbre sobre la Ambición Climática que reunió a 75 líderes de todo el mundo. Fue un gran paso adelante, con nuevos compromisos sobre el clima que fueron anunciados por todos los líderes presentes. Fue un indicador importante que de forma unánime nos hayamos tomado en serio reducir ahora las emisiones de carbono. Aun así, se necesitará mucho más. No podemos despertarnos en 2029 y decidir recortar nuestras emisiones en un 50% para 2030. Es por ello que en los próximos seis meses veremos que el Reino Unido incitará a todos los demás a que no se aparten de las grandes decisiones políticas que son: acabar con la energía del carbón, conseguir una eliminación gradual de vehículos contaminantes, hacer que la agricultura sea más sostenible, disminuir la deforestación y respaldar a los países en desarrollo con financiación.

Desgraciadamente reducir las emisiones no es suficiente. Para muchos países, la situación no es tan halagüeña. Yo personalmente nací en la India y durante algún tiempo trabajé como ministro del gobierno británico ocupándome de la ayuda internacional. Tengo una gran sintonía con países menos desarrollados que sienten que son los países desarrollados e industriales quienes deben resolver un problema causado por estos últimos. De hecho, una de las razones por las que estamos comprometidos con la celebración de la COP27 en formato presencial es para asegurar que se escuchen las voces de estos países y que se actúa en consecuencia.

Para aquellos países más vulnerables a los impactos del cambio climático, los que ven desaparecer casas bajo el agua y sus cosechas diezmadas por las sequías, la COP26 no puede ser otro ejercicio de retórica. En 2009 los países ricos prometieron que trabajarían para recaudar 100 mil millones de dólares anuales para 2020 y ayudarían a dichos países a hacer frente al cambio climático. Los donantes tendrán que demostrar que se cumplen y superan esos objetivos. En tanto que presidente designado de la COP, tengo la determinación de conseguirlo.

No hay forma viable de conseguir emisiones cero netas que no implique proteger y restaurar la naturaleza como nunca se ha hecho antes.
De tomarnos en serio el mantenimiento de la subida de temperaturas en 1,5 grados y la importancia de adaptarnos a los impactos del cambio climático, tendremos que cambiar la forma como nos ocupamos de la tierra y los mares y cómo producimos los alimentos. Es también de suma importancia si queremos proteger y restaurar la biodiversidad mundial de la que depende en definitiva toda la vida del planeta.

En la COP26, trabajaremos con distintos socios para impulsar medidas que protejan y restauren los bosques y ecosistemas críticos, e impulsaremos una transición que nos permita tener una agricultura más sostenible, resiliente y natural.

La CO26 debe ser un punto de inflexión. Cuando las generaciones futuras miren hacia atrás lo harán, o bien con admiración, o bien con desesperación. Todo dependerá de nuestra habilidad de aprovechar el momento. Hagámoslo juntos.