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The Grange School, Inside BRITCHAM, Ed.8, noviembre de 2017

The Grange School Inside BRITCHAM Ed8 noviembre de 2017 Publicado : 30/11/2017

El colegio británico más emblemático de nuestro país, está ad portas de cumplir 90 años. Por estos días están celebrando la acreditación que les otorgó en septiembre el Ministerio de Educación del Reino Unido, quien los reconoció formalmente como un colegio británico. De esta forma se convierte en el primer establecimiento educacional de Chile y uno de los cuatro de Latinoamérica, en contar con esta certificación.

Por Pilar Araya

La historia de The Grange School se remonta a 1928, cuando John Jackson - un porteño de origen inglés - logró su sueño de fundar un colegio basado en los principios de las tradiciones británicas. Inicialmente el colegio impartía sólo educación primaria a 12 niños por curso. Paradójicamente la Gran Depresión de 1929 provocó un crecimiento importante en The Grange porque muchos de los padres que enviaban a sus hijos a estudiar a Europa, optaron por mantenerlos en Chile. Los cursos aumentaron a 30 niños hombres. En esa época, adquirieron el terreno en el que actualmente alojan sus instalaciones. Más tarde, durante la Segunda Guerra Mundial, muchas familias que tenían a sus hijos en Europa decidieron traerlos de vuelta y eso provocó un nuevo crecimiento del establecimiento educacional.

Otro hito importante ocurrió a principios de los años setenta cuando la situación financiera del Colegio Dunalastair – establecimiento al cual iban tradicionalmente las hermanas de los alumnos del Grange – fue uno de los factores que impulsó la incorporación de las mujeres a The Grange. En cuanto a su dependencia, hasta el año 1947 fue controlado por The British Council. A partir de la década de los 50, el programa educacional se fue adaptando más al currículum chileno y poco a poco el control académico del colegio quedó bajo la supervisión de la Universidad de Chile y el Instituto Nacional. En aras de fortalecer la impronta británica, en los últimos 10 años se ha logrado una valiosa fusión entre el currículum chileno y británico. Tanto así, que con el objetivo de saber cómo estaban en comparación a los mejores colegios independientes del Reino Unido, decidieron someterse voluntaria mente a la fiscalización del Ministerio de Educación de UK. Luego de dos años de fiscalización por parte de esta entidad, en septiembre pasado recibieron el certificado que los reconoce formalmente como el único colegio británico de Chile acreditado por el Ministerio de Educación inglés. Para hablar de éste y otros temas, conversamos con Rachid Benammar, Rector The Grange School.

Además de su relación directa con el Ministerio de Educación de UK, ¿qué otros nexos mantienen con estamentos educacionales del Reino Unido?

Somos miembros de importantes asociaciones británicas, entre ellas, The Independent Association of Prep Schools (IAPS), The Association of School and College Leaders (ASCL) y The Headmasters Conference (HMC). Estas organizaciones agrupan a colegios independientes y tienen exigencias muy altas para ser parte de ellas. Además, preparamos a nuestros alumnos para las pruebas de Cambridge Assessment in English, IGCSE y A-Levels, que son las únicas que se aceptan por las instituciones británicas.

A grandes rasgos, ¿qué define a un colegio británico?

Si bien somos un colegio que produce buenos resultados en los sistemas de Chile, como la PSU, desde un punto de vista del contexto educacional, somos un colegio británico. Y con esto quiero decir que, lo que realmente nos define, es lo que hacemos más bien fuera de la clase que dentro de ella. Y en ese sentido me refiero a la amplitud, la apertura de espíritu, las opciones y las diversas posibilidades que damos a los niños, respetando su diversidad. Fomentamos mucho el debate y la participación del alumno en su viaje educacional, algo muy propio de la educación británica.

En ese contexto, ¿qué rol tiene el profesor?

Para nosotros un profesor es un educador, un tutor, un counselor, un sicólogo. Si bien el docente tiene que enseñar contenido (matemáticas, química, etc), es mucho más que eso. El enseñar incluye todo: desde las relaciones humanas, hasta el almuerzo y el apoyo emocional. Por ejemplo, en el Grange no tenemos inspectores porque no es necesario, si todos se encargan del cuidado del alumno. Personalmente, me chocó mucho cuando llegué a Chile y escuché la palabra inspector, suena como una relación policial y no relacional. En ese sentido, creo que la relación pupilo-alumno es muy distinta entre el sistema latino y anglosajón.

En base a lo anterior, ¿cuál es el pilar del proyecto educacional del colegio Grange?

Basamos nuestro sistema en cuatro pilares que tienen exactamente el mismo peso y que son: académico, deportivo, artístico y servicio. Estamos formando personas para que sean ciudadanos que den un servicio a la sociedad. No nos basta que sea el mejor ingeniero civil, sino alguien que tenga un interés en aportar a la sociedad. La noción de hablar de “carrera” en la universidad nos parece totalmente absurda. Nosotros creemos que no le podemos decir a un chico de 17 años a qué se debe dedicar o hablarle de una carrera. Nosotros creemos que vamos a la universidad para abrir un poco más el alma y la visión del mundo, para luego decidir a qué nos vamos a dedicar y no a cerrar las puertas.

¿Qué le parece los últimos cambios que se han producido en el sistema educacional chileno?

Yo estoy muy feliz con lo que ha pasado en los últimos dos gobiernos, porque han eliminado muchas malas prácticas de algunos colegios, particularmente de los establecimientos con fines de lucro. El cumplimiento de la regla ha significado la creación de la Superintendencia de Educación que ha provocado una reacción en la sociedad y me da la impresión que esto de dar voz a los padres y alumnos ha sido un paso importante en contra de las malas prácticas.

¿Ustedes son un establecimiento con fines de lucro?

The Grange no tiene fines de lucro y eso nos acerca mucho más al modelo del colegio británico, donde la mayoría de los establecimientos independientes tienen fundaciones. Es el mismo modelo para nosotros y eso significa que todo el capital financiero es reinvertido en el colegio y las instituciones que están bajo su alero.

¿Qué buscan hoy los padres que aspiran a que su hijo estudie en The Grange?

Lo que la familia está buscando no es la instrucción por la instrucción, sino que aquellas competencias propias del Grange y que los padres han tenido la oportunidad de conocer a través de la interacción con ex alumnos donde en situaciones extremas o laborales han tenido una actitud mucho más abierta, más respetuosa y con mucho más criterio para tomar decisiones. Los padres no solo buscan que formemos a sus niños en un sistema bilingüe y en materias puntuales, lo que quieren es una persona bien parada en la vida. Porque, además, la diferencia entre el siglo XX y XXI va en eso: que el individuo sea capaz de enfrentar los desafíos con criterio, en equipo, confiando en el otro, atreviéndose, con sentido y respeto a la diversidad.

¿Cómo se refleja la diversidad del colegio?

En términos de comunidad eso se refleja por el hecho de que somos un colegio laico y, a diferencia de la reputación que siempre se nos da, este no es un colegio exclusivo de hijos de padres ricos. Aquí también se mezclan alumnos con diferentes realidades económicas. Nuestros padres son profesionales que consideran que la educación de sus hijos es la prioridad número uno y, muchos de ellos, sacrifican la compra de la casa o el último modelo del auto, por optar por la mejor educación.

¿Cómo se están preparando ad portas de los 90 años?

Lo primero fue redescubrir nuestra identidad y, de alguna forma, la acreditación que recibimos del Ministerio de Educación británico, responde a ese deseo. Por otro lado, intentamos tener un hito por un pilar. En ese sentido, tendremos varias actividades, como el lanzamiento del libro de los 90 años que expondrá las anécdotas de los alumnos que han pasado durante estos noventa años por el colegio. También hicimos un cambio en el uniforme, volviendo a los colores tradicionales. Pero, sin duda, que una de las iniciativas más emotivas será un monumento que haremos a los alumnos que murieron en la Segunda Guerra Mundial.


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